Hace tres años el técnico nos recomendó que cambiáramos el motor de la nevera ...... pero cometió un error. Sacó los cajones mientras me intentaba convencer de la imperiosa necesidad de la sustitución de la pieza para evitar males mayores, supongo que por instinto me pidió un secador y desmontó la tapa del motor. Quedó al descubierto un inmenso bloque de hielo que se iba convirtiendo en agua al aplicarle calor. Volvió a montar el motor y quedamos en que yo le llamaría. Cobró los 25 euros de rigor y hasta hoy.
Hace un par de años la goma de la puerta se rompió. Nuria pidió presupuesto de la goma y la respuesta fue cuanto menos curiosa:
"A ver, un momento, voy a comprobar si tenemos puertas para ese modelo, hay que cambiar toda la pieza, las gomas sólas no se suministran........, pues no, no tenemos, ves pensando en cambiar la nevera...."
Mi suegra nos recomendó aplicarle silicona y hasta hoy.
Pero llevamos más o menos un mes escuchando su quejido. La nevera está pitando. Puede que sea el motor, puede que la goma, o puede que sea cualquier otra pieza, vete tú a saber. Y sólo tiene 11 añitos, igual que la lavadora y el lavavajillas. Como se pongan de acuerdo la hemos liado.
El aparto sigue enfriando, echaremos un vistazo al motor, lo descongelaremos si procede y si sigue el pitido será cuestión de localizar físicamente la ubicación del altavoz para acabar con su lamento.
Y la vida no se detiene, todo sigue su curso. El estrés del día a día nos aleja de las reflexiones realmente importantes.
Ya han pasado cuatro meses de tu desaparición.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. (Jhon Lennon)